Nuestra historia

Huevos Cotoco: una historia familiar nacida en Chiloé

Lo que comenzó con la idea de tener algunas gallinas para producir huevos frescos para la casa terminó convirtiéndose en un proyecto familiar con más de mil cotocos.

Esta es una historia de tradición, trabajo, cariño por los animales y esfuerzo diario en medio del clima chilote.

Una tradición familiar que comenzó en 1998

Aunque Huevos Cotoco nació oficialmente en 2025, su historia comenzó muchos años antes. Todo se remonta a fines de los años noventa, cuando la abuela de Joaquín decidió comenzar a criar gallinas ponedoras en Chiloé.

La abuela que abrió el camino

Alrededor de 1998, la abuela de Joaquín viajaba hasta Valdivia para comprar gallinas y llevarlas de regreso a la isla. Con dedicación y mucho esfuerzo llegó a tener cerca de 500 gallinas ponedoras, convirtiéndose en una de las primeras personas de la zona en desarrollar esta actividad.

Mantuvo sus gallinas aproximadamente hasta 2010. Aunque falleció en 2014, su trabajo y su relación con las aves permanecieron en la memoria de la familia.

Muchos años después, sin haberlo planificado, Joaquín y Cata retomaron esa misma tradición.

Gallinas ponedoras a campo abierto de Huevos Cotoco pastando en Ancud, Chiloé

De unas pocas gallinas a un proyecto familiar

En febrero de 2025, Joaquín y Cata comenzaron a conversar sobre la posibilidad de tener sus propias gallinas. La idea inicial era muy sencilla: comprar entre cinco y diez gallinas para tener huevos frescos para la casa.

La pregunta que cambió todo

Mientras hablaban del proyecto con los padres de Joaquín, surgió una pregunta que terminó cambiando completamente el rumbo de la idea:

"¿Y por qué no compramos más?"

Lo que originalmente sería una pequeña compra para consumo familiar terminó convirtiéndose en la adquisición de 500 pollitas. Así comenzó Huevos Cotoco.

Un gallinero construido desde cero

Para recibir a las primeras pollitas, la familia construyó un gallinero de aproximadamente 150 metros cuadrados. Había mucho entusiasmo, pero también muchas cosas que aprender: preparar los espacios, asegurar una buena alimentación y proteger a las aves del frío y de los animales que habitan en el entorno.

El desafío del primer invierno

Las pollitas llegaron en pleno invierno chilote. Eran pequeñas y tuvieron que enfrentar temperaturas que llegaron hasta los cuatro grados bajo cero. El frío, la humedad y la lluvia hicieron que los primeros meses fueran especialmente exigentes.

Gracias al cuidado constante de la familia, las gallinas pudieron crecer y comenzaron a poner sus primeros huevos en octubre de 2025.

¿Por qué se llaman Cotoco?

El nombre no nació de una agencia, de una reunión comercial ni de una larga búsqueda. Nació de la forma cariñosa con la que Joaquín siempre llamó a sus gallinas.

Un nombre que apareció naturalmente

Mientras muchas personas llaman a las gallinas diciendo «pipi, pipi», Joaquín siempre se refería a ellas como las cotocos.

"¿Cómo están las cotocos?"

Con el tiempo, la palabra comenzó a quedarse. Era sencilla, cercana y representaba la relación que Joaquín tenía con sus gallinas. Cuando llegó el momento de darle un nombre al proyecto, la respuesta ya estaba presente: Huevos Cotoco.

Más de mil gallinas y una historia que sigue creciendo

Después de la llegada del primer plantel, Huevos Cotoco continuó creciendo de manera progresiva. Cada nueva etapa significó más gallinas, más infraestructura y también una mayor responsabilidad.

2025 · Octubre

Las primeras 500 pollitas comienzan su postura — llegan los primeros huevos Cotoco.

2025 · Diciembre

Llega un segundo plantel de gallinas.

2026 · Marzo

El segundo plantel comienza a poner huevos.

Actualidad

Se incorporan 350 aves más — Huevos Cotoco supera las mil gallinas ponedoras.

Crecer sin perder la esencia

Aunque la cantidad de gallinas ha aumentado, la esencia del proyecto sigue siendo la misma. Cada cotoco recibe alimentación, agua, protección y atención diaria. El crecimiento no ha significado alejarse del cuidado familiar con el que comenzó el proyecto.

Huevos producidos con cuidado, trabajo y respeto

Para Joaquín y Cata, producir huevos no consiste solamente en alimentar gallinas y recolectar lo que ponen. Cada huevo es el resultado de un sistema de crianza que requiere tiempo, infraestructura, dedicación y una preocupación permanente por el bienestar de las aves.

Gallinas libres y cuidadas diariamente

Las cotocos no viven encerradas permanentemente en jaulas. Cuentan con espacios preparados para descansar, camas cómodas, buena alimentación y acceso a sectores de pastoreo cuando las condiciones climáticas lo permiten. El objetivo es que puedan moverse, alimentarse y desarrollar su comportamiento de una manera más natural.

Una buena alimentación

La calidad de los huevos comienza con la alimentación de las gallinas. Por eso, Huevos Cotoco se preocupa de entregarles un alimento adecuado y mantener siempre disponibles el agua y los nutrientes que necesitan. Este cuidado influye directamente en el tamaño, la frescura y las características del huevo.

Un huevo que se reconoce al probarlo

Quienes prueban los huevos Cotoco suelen notar diferencias en su tamaño, frescura, color y sabor. Son huevos producidos en Chiloé, recolectados diariamente y preparados por una familia que conoce personalmente cada etapa del proceso.

La familia detrás de Huevos Cotoco

Huevos Cotoco es liderado por Joaquín y Cata, pero el proyecto ha podido crecer gracias al apoyo de toda una familia. Detrás de cada entrega, cada nuevo gallinero y cada decisión importante existen personas que han aportado tiempo, trabajo, herramientas y confianza.

Joaquín y Cata

Están al frente del proyecto y participan directamente en el cuidado de las gallinas, la recolección de los huevos y la coordinación de las entregas — compatibilizando el trabajo diario con la crianza de su hijo

El apoyo de los padres

Los padres de Joaquín han estado presentes desde el comienzo. Fueron parte de las conversaciones que impulsaron la idea de comprar más gallinas y han ayudado cuando ha sido necesario invertir, adquirir nuevas aves o resolver dificultades del proyecto.

Un emprendimiento verdaderamente familiar

Huevos Cotoco no es solamente el trabajo de dos personas. Es un proyecto familiar en el que cada integrante aporta de una manera diferente para que los huevos puedan llegar frescos y en buenas condiciones a cada cliente.

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